CONTEXTO.
RAE dixit:
Entorno físico o de situación, político, histórico, cultural o de cualquier otra índole, en el que se considera un hecho.
El profesor Ares nos habló de que la arquitectura, supongo que en su acepción de hecho antropológico, es donde confluye TODO; de que la mayor parte de nuestro tiempo la pasamos rodeados de arquitectura y de que sus obras en el páramo castellano se han podido realizar gracias a la bonanza económica que han traído las energías renovables.
De que el color de la piedra colectiviza mediante la memoria visual a una comunidad sin que ellos lo sepan y cómo el arquitecto debe descubrirlo.
La oculta existencia de un módulo espacial regido por la limitación de la luz de una viga de madera en la arquitectura popular de nuestros pueblos, como susurraba el profesor Fernández Carracedo en la pasada clase, también contextualiza.
La percepción del lugar físico presente a través de los sentidos; el conocimiento de la historia, como todo lo que ha sucedido en el lugar hasta este momento; la elucubración de lo que tendrá que venir tras nuestra intervención.
La planificación de tiempos en la ejecución del proyecto, disponibilidad de mano de obra especializada, plazos de entrega de material…
Caprichos del promotor, cambios de programa, reducciones del presupuesto disponible, normativa de todo rango, alegaciones de los ecologistas…
Me viene a la parte musical del cerebro la tonadilla de una canción que servía de cabecera a un programa de televisión de temática literaria. En una de sus estrofas decía “..todo, todo, todo está en los libros”. Bueno, pues también en el contexto.
Arrimando el ascua a nuestro ejercicio… nuestro contexto es la calle principal del pueblo, donde ocurren la mayorías de las cosas. La posibilidad de ser un contrapunto a la centralidad de la Plaza Mayor. La figura de la iglesia de Santa María que nos preside. Ese posicionamiento en el límite del casco urbano, donde solo una banda de grandes parcelas dedicadas al uso de almacenamiento agropecuario nos separa del campo... Pero esto es solo el contexto físico.
La austeridad ornamental del caserío castellano y la compacidad de sus volúmenes nos habla de una economía de sostenibilidad ante un medio físico duro en su clima y en la fertilidad de sus campos, y quizás también muestra la tardía llegada del progreso que Don Miguel Delibes tanto denostaba.
¿Cómo conjugar los verbos modernos de la arquitectura en este lugar? Yo reutilizo, tú reutilizas… Yo resignifico, tú resignificas.
Quizás hay que simplemente “no hacer nada", sentarse en el suelo bajo la sombra de un pino, esperar a que levante el sol y subir lentamente la mirada para vislumbrar el horizonte en la meseta castellana.
Entorno físico o de situación, político, histórico, cultural o de cualquier otra índole, en el que se considera un hecho.
El profesor Ares nos habló de que la arquitectura, supongo que en su acepción de hecho antropológico, es donde confluye TODO; de que la mayor parte de nuestro tiempo la pasamos rodeados de arquitectura y de que sus obras en el páramo castellano se han podido realizar gracias a la bonanza económica que han traído las energías renovables.
De que el color de la piedra colectiviza mediante la memoria visual a una comunidad sin que ellos lo sepan y cómo el arquitecto debe descubrirlo.
La oculta existencia de un módulo espacial regido por la limitación de la luz de una viga de madera en la arquitectura popular de nuestros pueblos, como susurraba el profesor Fernández Carracedo en la pasada clase, también contextualiza.
La percepción del lugar físico presente a través de los sentidos; el conocimiento de la historia, como todo lo que ha sucedido en el lugar hasta este momento; la elucubración de lo que tendrá que venir tras nuestra intervención.
La planificación de tiempos en la ejecución del proyecto, disponibilidad de mano de obra especializada, plazos de entrega de material…
Caprichos del promotor, cambios de programa, reducciones del presupuesto disponible, normativa de todo rango, alegaciones de los ecologistas…
Me viene a la parte musical del cerebro la tonadilla de una canción que servía de cabecera a un programa de televisión de temática literaria. En una de sus estrofas decía “..todo, todo, todo está en los libros”. Bueno, pues también en el contexto.
Arrimando el ascua a nuestro ejercicio… nuestro contexto es la calle principal del pueblo, donde ocurren la mayorías de las cosas. La posibilidad de ser un contrapunto a la centralidad de la Plaza Mayor. La figura de la iglesia de Santa María que nos preside. Ese posicionamiento en el límite del casco urbano, donde solo una banda de grandes parcelas dedicadas al uso de almacenamiento agropecuario nos separa del campo... Pero esto es solo el contexto físico.
La austeridad ornamental del caserío castellano y la compacidad de sus volúmenes nos habla de una economía de sostenibilidad ante un medio físico duro en su clima y en la fertilidad de sus campos, y quizás también muestra la tardía llegada del progreso que Don Miguel Delibes tanto denostaba.
¿Cómo conjugar los verbos modernos de la arquitectura en este lugar? Yo reutilizo, tú reutilizas… Yo resignifico, tú resignificas.
Quizás hay que simplemente “no hacer nada", sentarse en el suelo bajo la sombra de un pino, esperar a que levante el sol y subir lentamente la mirada para vislumbrar el horizonte en la meseta castellana.
Ante el maremágnum de datos que conlleva el arranque de un proyecto, debemos aprehender el máximo posible y utilizar el mínimo necesario. “Menos es más”.
Comentarios
Publicar un comentario